Hola a tod@s, esta semana el foro es producto de una idea que me dio Nina cuando sugirió la lectura feminista o queer de "Orlando" de Virginia Woolf. La invitación es a que lean a Butler y a Halberstam, dos textos fascinantes que discutiremos la próxima clase. Pero además, los invito a leer un blog interesante que plantea una crítica a la obra de Woolf muy pertinente para nuestra discusión sobre género y sexualidad:
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080630/imp_53492156454.html
Por último, los dejo con una cita de la novela Orlando, para qué, influenciados por todo este buen material de lectura, entrén en diálogo con el periodista Enric Casteló y reflexionen en torno a la siguientes preguntas:
¿Cómo puede leerse el pasaje citado a continuación a la luz de los planteamientos de la lectura de Butler? (Para esta respuesta es necesario retomar también a Casteló).
"Orlando continuaba siendo exactamente el que había sido hasta el momento. El cambio de sexo, aunque alteraba su futuro, no tenía porqué alterar su identidad (…) Dejemos que los biólogos y psicólogos lo determinen [si Orlando había sido antes una mujer o si continuaba siendo un hombre]. Para nosotros es suficiente constatar un hecho simple: Orlando fue un hombre hasta los treinta años, cuando se convirtió en mujer y lo fue a partir de entonces. Que otras plumas traten del sexo y de la sexualidad. Nosotros nos desharemos de estos temas odiosos tan pronto como sea posible"
Se dice que Orlando es una novela inspirada en el amor de Woolf hacia otra mujer, Vita Sackville-West. ¿Qué nos dice Woolf acerca de la "masculinidad femenina" planteada por Halberstam al crear un personaje que era hombre y pasa a ser mujer? Piensen que además la versión original del libro incluye fotografías de Vita vestida como Orlando.
NOTA: Teniendo en cuenta que el blog fue colgado el sábado, el aporte semilla de Alejandra será recibido hasta el martes en la mañana (10h), todos los demás tienen hasta el jueves a esa misma hora (10h).
sábado, 14 de febrero de 2009
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ResponderEliminarPerformatividad del travestismo
ResponderEliminarEn su obra cuerpos que importan, Judith Butler se propone dos cosas: en una primera instancia nos explica lo difícil que resulta el término “queer” y sus consecuencias dentro de una democracia, y en una segunda nos abre los ojos ante el paralelo que existe entre travestismo y performidad, paralelo que se puede comparar con la situación que vive el protagonista de la obra Orlando de Virginia Woolf, a continuación me dedicaré a resaltar las similitudes que creo que hay entre la situación planteada por Judith Butler y la que vive Orlando.
En primer lugar quiero destacar la idea que plantea Judith Butler cuando plantea la “melancolía de género” en la que la persona se enfrenta a un dualismo de sentimientos al vivir una realidad interna y enfrentarse a otra muy distinta externa que lo obliga a tener que hacerlo todo con tal de evitar la censura, tal y como le sucede al personaje de Orlando (al actuar como hombre), pero que al mismo tiempo conservando esa frustración que se da con esa “perdida no lamentada” de la que nos habla Butler al saber que existe una imposibilidad interior.
Por otro lado cuando Casteló nos muestra el extracto de la obra en que el cambio de sexo no afecta la identidad del personaje pero si su futuro refleja lo que nos expone Judith Butler cuando nos dice que el género no es sino “una asignación, que nunca se asume del todo de acuerdo con la expectativa y que nunca se habita por entero en el ideal que se pretende que se asemeje” yo veo esto reflejado en que cuando el personaje cambia a ser mujer, se debe sentir identificado con su parte femenina, y ¿hasta qué punto no es esto lo que le ocurre a la misma Vita Sackville-West?y si en realidad Virginia Woolf y ella sostenían un amorío ¿hasta qué punto no fue esto lo que las hizo enamorarse?
Alejandra Betancourt
Catalina Cárdenas Gil
ResponderEliminarGÉNERO, LUCHA POR UNA IDENTIDAD PROPIA
Es claro que la asignación que se le da al término género, en donde solo existen 2 opciones (hombre o mujer), está mandada a recoger. Tanto Butler como Halberstam, nos hablan de las diferentes opciones de género que existen, hablándonos de la palabra queer y el significado que se le ha dado a este término, queer era todo lo “malo” o lo “diferente” de la sociedad, pero hoy en día es una manera de sentirse perteneciente a algo. Todas estas personas que deciden tomar otra opción de género, y no el impuesto, tomaron esta teoría de la identidad como una forma de afiliación aunque no describe individualmente a cada individuo. Butler nos habla de la performatividad del género, poniéndonos como un ejemplo claro el trasvestismo aclarando que no quiere decir que performatividad siempre hace alusión a este. Eric Castelló nos habla del concepto de identidad, el mismo del que nos hablan Butler y Halberstam, identidad entendida como la decisión que cada uno de nosotros tomamos acerca de nuestro género, vida sentimental, sexual y afectiva. En la obra de Woolf Orlando, nos demuestra lo difícil que es el salirse de los parámetros sociales asignados, que la búsqueda de una identidad, y el tener que definirse por un sexo y un género conlleva a la necesidad de crear una ideología social y política en donde como dice Butler las teorías de identidad son un error necesario.
Cuando Orlando nos dice que con el cambiar de sexo no se vio afectada su identidad si no su futuro, habla del tener que sufrir la marginación y el señalamiento que esta decisión conlleva, por no pertenecer a las 2 opciones de género dadas por la sociedad. Pero esto no quiere decir que internamente Orlando no haya definido como quiere vivir y donde quiere pertenecer, es por esto que dice que para nosotros Orlando fue hombre hasta los treinta años, y mujer desde que se convirtió en una. Butler nos habla de la verdad interior y como se exterioriza poniendo de ejemplo el trasvestismo, esa exteriorización es una actuación, hombre que actúa como mujer o la mujer que actúa como hombre, el trasvestismo actúa, es el signo del género. La heterosexualidad, es vista como una serie de actuaciones impuestas que ninguno de nosotros ha elegido, pero que todos estamos obligados a negociar. Cuando Orlando dice que otras plumas traten del sexo y de la sexualidad, se refiere como dice Butler a que las formas de la sexualidad no determinan unilateralmente el género, aunque no podemos evitar la relación no causal, ésta relación entre el género y la sexualidad se negocia a través de la relación entre la identificación y el deseo, identificarse como mujer no implica necesariamente desear a un hombre y desear a una mujer no implica una identificación masculina. Es por esto que la identidad como tal de Orlando no se ve afectada si no que lo que se ve afectado es su puesta en escena en la sociedad, Orlando solo quiere ser lo que quiere ser dejando a un lado las constantes especulaciones al respecto.
La masculinidad hace referencia a macho o a hombre, o por lo menos eso es lo que siempre hemos pensado. Halberstam basándose en diferentes películas y obras, nos da ejemplos de cómo se a glorificado y exagerado la masculinidad referida a hombre o macho. Esta autora nos muestra que pueden existir diferentes tipos de masculinidades, una masculinidad sin hombres, no negar la existencia de diferentes géneros, como la masculinidad femenina. Ella usa la metodología Queer, porque responde a varias locaciones de la masculinidad femenina. Esto es una forma de lucha contra la opresión y la marginación que han sufrido las mujeres u hombres que no quieren encasillarse en estas simples categorías de género, y que quieren asignarse un género adecuado a lo que sienten piensan y actúan. Lo que nos plantea Woolf con este cambio de Orlando de mujer a hombre, es confirmar que hay multiplicidad de géneros, y que el hecho de que un hombre cambie para ser mujer representa un poco esos deseos escondidos de Orlando que no se atrevía a exteriorizar, o quizás esos mismos deseos de Woolf por su amor “prohibido” Vita. Si además de esto tenemos en cuenta que en la portada del libro aparece su supuesto amor Vita disfrazada de Orlando, nos da un indicio más de la declaración de Woolf de decirle a su amor que, si es necesario, para encajar en una sociedad y estar con ella, debe pasar de hombre a mujer, o de mujer a hombre pues lo hace, ya que su amor e identidad son intocables. Ella, por su lado va a ser lo que quiere ser no lo que la sociedad le esté imponiendo.
En la actualidad todavía existen conceptos que están demasiado arraigados y que además son inculcados sin objeción alguna. No estoy de acuerdo cuando Alejandra afirma que el cambio de sexo del personaje se debe a una identificación con su parte femenina. En mi opinion ese cambio de Orlando de mujer a hombre o de hombre a mujer, fue un acto de amor, de desafío propio y social. Esta manera despectiva de Woolf cuando dice que “dejemos que los biólogos y los psicólogos lo determinen “cuando habla del cambio de sexo de Orlando, es aclarando que Orlando tiene totalmente clara su identidad y que no se va a categorizar en las dos únicas opciones de sexo impuestas. Es como el problema del baño del que nos habla Halberstam, este problema demuestra que el género es lo que se ve y es lo que define el sexo, nos dice que el tener que elegir el baño a donde entrar para las mujeres masculinas u hombres femeninos o travestis, representa un límite para poder moverse alrededor de la esfera pública. El decidir a que baño entrar o a quien amar o desear debe ser una decisión propia y no una imposición social. Debemos conocer las diferentes opciones de género y aceptarlas, permitirle a los demás y a nosotros mismos formar una identidad y no permitir que nadie nos exija u obligue a estar de un lado o del otro.
Por: Diego Felipe Quevedo Patiño
ResponderEliminarUNA NUEVA VISION DE LA PERFORMATIVIDAD
Sin duda alguna a lo largo de la historia la controversia en torno al tema de la distorsión a la heterosexualidad ha servido de inspiración para varios escritores es por ello que la performatividad entra dentro de este conflicto ya plateado anteriormente, por ello en este texto nos dedicaremos a hacer un síntesis de lo dicho en la obra cuerpos que importan, y posteriormente hacer un paralelo entre lo que realmente es el transformismo y su implicación y semejanza en obras literarias como la de Virginia Woolf, así doy respuesta a las dos preguntas planteadas en el foro.
El autor abre el problema haciendo referencia al término “Queer” el cual es la definición de la performatividad, en principio esta palabra tenia como objetivos una interpelación humillante y un vínculo social entre las mismas comunidades homofóbicas, posteriormente este término se fue desviando y gracias a obras literarias como la hecha por la autora Woolf, se generan una atracción por el tema de una generación más joven, con el fin de generar criticas al empleo homofóbico en el campo legal, entre otras. Así uno de los exponentes mas emblemáticos de la performatividad es el travestismo que de alguna manera refleja aquello que no ha sido establecido como género y que se sale de los parámetros de lo que realmente es el punto de vista del mundo heterosexual, es aquí donde la performatividad se hace evidente en la afluencia teórica Woolf pues sin duda alguna así como el travestismo la autora se sale de los parámetros establecidos por una sociedad para mostrar ( valga la redundancia) lo que es realmente la sociedad, no un mundo con una visión heterosexual si no una en la cual todos deben de ser escuchados, por tanto la femineidad o la masculinidad no son un producto de una decisión si no de una obligación directa a la norma. Es de esta manera que el término pasa a ser como lo afirma también Castelò mas que un significado exclutorio ha de convertirse en un punto de resistencia.
Por otro lado Judith Butler también habla de el vínculo que debe haber entre las prácticas sexuales y el género entendiendo a este ùltimo como aquel que no es ni puramente Psíquico ni una apariencia de la superficie si no que es un juego entre las dos, en está distinción considera que hay que separar las formas de sexualidad de los efectos de las normas de género pues no son iguales, ya que el problema real se encuentra en no poder teorizar mas allá del rígido marco heterosexual , desde este punto de vista podemos analizar la cita hecha por Castelò en el cual el cambio de sexo a Orlando aunque le modifica su futuro no cambiaria su identidad y es aquí donde entra la diferencia entre género y sexualidad, pues el autor considera que Orlando fue hombre hasta los treinta años y posteriormente dejo de serlo sin perder su identidad mientras que desde otras perspectivas se puede afirmar que este cambio seria imposible. Es de aquí desde donde podemos mirar la visión de Castelò con lo dicho por Butler pues de alguna manera comparten esa problemática entre el género y prácticas sexuales.
Finalmente considero que tanto Woolf como Butler nos quiere mostrar una visión abierta de lo que es el género demostrando que la teoría Queer transciende el ámbito de la sexualidad, es de esta manera que por medio de criticas literarias genera una nueva conciencia de las personas, rompiendo con el esquema del momento que generaba grandes problemáticas a nivel moral. Con respecto al aporte semilla me parece que es coherente y estoy de acuerdo con las ideas propuestas allí.
Por: Juan Sebastián Urrea Rodríguez
ResponderEliminarLO QUEER, UNA REALIDAD QUE NO PODEMOS EVADIR
A lo largo del dinamismo social, se a evidenciado que ya no basta con la clasificación de hombre y mujer, o de masculino y femenino, debido a que se han ido elaborando mezclas entre estas clasificaciones que son el resultado de términos como: lesbianas, gays, bisexuales y travestís que de una forma u otra, el régimen heterosexual los ha denominado Queers. En razón de lo anterior, se hace necesario transformar ese régimen de la sexualidad, en uno que abarque, contenga y armonice todos los términos, es por esto que son escritos textos como los de Butler, Wolf y Halberstam, buscan en los lectores una inmersión en la realidad social, para entender que no debemos discriminar a lo diferente (queer), y que por medio de de casos como el de Orlando, podamos entender desde una perspectiva Queer como se viven y desarrollan los sentimientos, sexualidad e identidad, y así aceptarlas como un genero mas. Es por esto que el presente texto busca, por un lado, examinar el texto de Woolf con los postulados expuestos en “cuerpos que importan”, y por otro, relacionar el texto “Orlando” con la masculinidad femenina planteada por Halberstam, y así demostrar que es hora de entender que lo Queer “no” es ajenos a nuestra sociedad y que por lo tanto, debemos romper con el régimen de la sexualidad que nos tiene cegados.
Es importante resaltar que el régimen de la sexualidad o como lo denomina Casteló, “establishment”, ha hecho uno expresiones performativas para imponernos un genero, y como lo dice Butler, el simple hecho de que el médico que realiza un parte diga, es una niña, significa que desde el momento en que nacemos nos imponen un genero que es aceptado socialmente y que deberíamos seguir a lo largo de nuestras vidas, pero este no es el caso de Orlando, ya que este personaje no se sometió al “establishment” social, sino que llevado por sus sentimientos decidió transformarse en una mujer después de treinta años, lo cual solo le significo un cambio de apariencia, mas no de identidad, ya que los sentimientos de Orlando siendo hombre y siendo mujer, seguían siendo los mismos. Por esta razón, Butler afirma que el travestismo es un ejemplo de performidad y que el género es una asignación, debido a que el régimen al que estamos sometidos determinaría a Orlando como un queer, y por lo tanto, este tendrá que sufrir los múltiples señalamientos que le hará la sociedad por ser una persona diferente. Además, la situación de Orlando sustenta la posición de Butler cuando dice que en le género de evidencia un juego entre la psique y la apariencia, pag 328, debido a que, como dice Orlando: “el cambio de sexo, aunque alteraba su futuro, no tenía por que alterar su identidad”, es decir, cambio su apariencia pero no su psique.
Por otro lado, podemos justificar los postulados que hace Halberstam en su texto si retomamos el régimen de la sexualidad, el cual simple nos ha mantenido cegados al solo mostrarnos las dos caras de la moneda, es decir, el hombre y la mujer, o lo masculino y lo femenino, atribuyéndole a estos términos ciertas características que los hacen únicos e in-transformables, pero este régimen nos niega otras posibilidades de lo masculino y femenino, una de ellas es la masculinidad femenina, la cual se evidencia en nuestra sociedad pero de una u otra manera el establishment nos lleva a denominarla queer por que no se adecua a este. Por esta razón es que Woolf en su texto rompe con este paradigma que se ve representado en el régimen del cual tanto hemos hablando, pero que es una de las causas que nos llevan a discriminar a lo diferente, ya que busca demostrar que lo queer esta muy cerca de nosotros, y que es género como el de lo masculino o femenino, y que por lo tanto debemos respetarlo y acéptalo con mucha normalidad, ¿por qué no podríamos tener un hermano, o un primo queer? O ¿por qué no podríamos enamorarnos de una persona que comparta nuestro mismo generó?
Es evidente que lo queer esta muy cerca de nosotros, y que debemos entender que nos encontramos inmersos en un régimen que nos pone las reglas de juego, pero esto no significa que debemos jugarlo, es por esta razón que textos como las de Butler, Halberstam y Woolf, nos abren la mente para lograr entender que podemos contribuir a la transformación de nuestra sociedad, pero es evidente que nosotros siempre pensamos que nunca nada malo ni diferente nos puede pasar en nuestra vidas, ya que generalmente pensamos que somos totalmente inmunes a la adversidad, pero como le paso a Woolf, sus sentimientos se vieron relacionados fuertemente con otra mujer, Vita Sackville- West. A lo mejor Woolf tambien pensaba que era inmune a lo queer.
“Él -porque no cabía duda sobre su sexo-”
ResponderEliminarLos estudios de género y sexualidad han surgido sobre diferentes espacios. Lugares que por supuesto además del Derecho, datan la vida misma. El cine, la pintura, la música y la literatura entre otros, corroboran que la diversidad siempre ha estado presente. Este escrito sugiere la idea de conciliar teorías jurídicas con teorías literarias sobre la materia de género y sexualidad. Para ello primero se mostrará cómo la teoría de Judith Butler en “cuerpos que importan” se evidencia en la novela “Orlando” de Virginia Woolf. Luego, con la misma novela de Woolf se responderá a la pregunta de qué nos dice la literata sobre la masculinidad femenina planteada por Judith Halberstam en su texto “Female Masculinity”. De esa manera, este texto concluirá con la opinión de la autora según la cual el género es un juego de roles con ventajas y desventajas que no necesariamente siempre están a favor del hombre, sino del sitio de empoderamiento en el que se encuentre la mujer.
A Orlando–que suena mejor que Orlanda- los 30 no le llegaron solos. Su vida cambia drásticamente, antes hombre ahora mujer. Es así como la novela se desenvuelve en la manera de adquirir un rol de género y luego otro, lo que hace de éste una cuestión de método y adaptabilidad física y mental. A la luz del texto de Butler, el comportamiento inicial de hombre se debe al poder performativo de la misma palabra “hombre”. Es decir, palabras que no se resumen en meras palabras sino que dan vida a lo que nombran. La palabra “hombre” da vida a un discurso empoderado que tiene su propia historia, historia que ordena a la masculinidad como factor imprescindible de los cromosomas XX. De la misma forma la segunda parte de la novela -que como ya dijimos Orlando no es Orlando sino Orlanda-, ser mujer implica otro rol, el de la feminidad. Así, coinciden Woolf y Butler al señalar que el género se reduce a una asignación dada por el discurso.
A Orlando el cambio de sexo le alteraría su futuro, pero cuidado –como lo advierte Woolf-, no su identidad. Al respecto, Butler hace énfasis en negar la existencia de una única identidad coincidiendo con el comentario de Castelló sobre la existencia de múltiples identidades. Orlando desencadena esas múltiples identidades durante su vida, esto es, durante la “teatralidad del género”. Máscaras y patrones sociales encarnan el cuerpo al darle vida performativa a las palabras de hombre y mujer los cuales se ven entrecruzados por vivencias de clase y raza que hacen variar los estados de cosas del mismo género. Lo importante para Woolf es que la esencia, lo que hace ser a Orlando Orlando no cambia, puesto que el género –lo cambiante- no interfiere con la propia identidad –que como ya se mencionó, pueden resultar múltiples-.
Pareciera ser que aunque Woolf no quiere entrar en el debate del sexo de Orlando, dá a pensar que es necesario tumbar como señala Castelló lógicas narrativas sociales de clase, sexo y género. Dejar prejuicios odiosos que obstaculizan el desarrollo personal es necesario para respetar las diferentes identidades “Los mil yos”. Sin embargo, a pesar de esta aparente reticencia Orlando nos enseña que el género es simplemente una realidad social.
Ahora bien, es preciso hablar de la masculinidad de Orlando. Woolf y Halberstam coinciden al afirmar que –como lo señala Catalina- existen diferentes masculinidades sin hombres. Las masculinidades femeninas siempre han estado presentes aunque a menudo estigmatizadas en palabras cargadas de rechazo, “marimacha”. Aunque Orlando claramente adquiere un rol femenino luego de los 30, su masculinidad sigue ahí pero vivida de otra manera lejos de los patrones atribuidos socialmente de poder y fuerza. Vita disfrazada de Orlando significa un desafío contra la masculinidad impuesta. Es como si la feminidad y la masculinidad asignada por la sociedad según el sexo fuera un disfraz fácil de poner y de quitar al no obedecer a una verdadera identidad.
Para terminar, ver al género como un juego de roles y a la masculinidad y feminidad como un disfraz fácil de poner y de quitar no nos debe crear prejuicios absolutos. Es cierto que el papel de la mujer ha estado relegado al del hombre –hay que ver qué tipo de mujeres y qué factores se entrecruzan-. Sin embargo, “Orlando” nos muestra que la raza o posición social de una mujer pueden cambiar los rumbos. Si ella se levanta un poco la falda, miles podrían estrellarse o caer en un hueco. Porque al fin de cuentas, todos resultamos inmersos en ese teatro, lo importante es revalorizar el respeto a la mujer “marimacha” sin quitárselo a la mujer “princesa”.
Vivian Flechas
ResponderEliminarGENERO COMO PERFORMATIVIDAD
Es común pensar y confundir los términos sexo, genero y sexualidad, de hecho, hasta hace unas pocas semanas no me era evidente su diferencia y relación. De esta manera, es necesario aclarar su naturaleza y posteriormente anotar su papel en la identidad individual y con ello realizar lo que Butler llama gesto hiperbólico, al referirse a la manera en como se toma el discurso y se usa para su propia critica y cambio por medio del activismo.
Cuando hablamos de sexo, se señala aquella característica otorgada al individuo con base en su biología de tal manera que se nos denomina hombre o mujer. Se sigue entonces el genero, el cual, aunque se basa principalmente en la asignación del sexo, es la atribución de rasgos particulares de conducta, imagen y pensamiento al individuo con base en su rol femenino o masculino en la comunidad. Por ello cuando se habla de género, se incluyen las categorías de masculinidad y feminidad. Entonces el género no es femenino y masculino (Catalina) sino las características y comportamientos atribuidos, los roles que se deben cumplir en la colectividad. La sexualidad, aunque no tan evidentemente ligada con estos términos, entonces es una atribución, como señala Butler, basada en la heterosexualidad hacia los seres humanos a amar; así, si se es hombre, se deben amar a las mujeres y viceversa.
De esta manera, el punto en el que se conectan Butler, Halberstam y Woolf es la naturaleza del género como construcción no inherente al individuo y por lo tanto susceptible de performatividad. Es así como es posible que seres anatómicamente diferentes puedan desenvolver los “papeles” de un género diferente al asignado por el discurso heterosexual dominante. Por ello, la masculinidad tal como lo presenta Halberstam es susceptible de performatividad por parte de una mujer.
Es aquí donde es importante tomar a Woolf y su obra “Orlando”. La identidad de “Orlando” no cambia, porque esta es inherente a su individualidad. Lo que Orlando es en sí mismo, puede llegar a estar relacionado pero no se compone de su género. Por tal razón Woolf ama lo que es Orlando independientemente de su “presentación” por ello así transite entre la feminidad o masculinidad será su ser amado (Catalina).
Lo “Queer” como manera de resaltar la susceptibilidad de performatividad del genero, no es mas que una manera de señalar su teatralidad (Butler). Lo queer como representación, así sea nostálgica, es una demostración perceptible de la naturaleza no inherente del genero. Lo “queer” usa la performatividad, no la define (Diego). Por ello, las feminidades masculinas son una prueba: “Female masculinity actually affords us a glimpse of how masculinity is constructe as masculinity”. En este sentido, aprovecha la debilidad de la norma (Butler Pàg. 333) y la reconstruye, demostrando que la negatividad del termino no es cierta.
Por ello estando inmerso en el poder, así sea por oposición, este es usado de tal manera que al invertir no solo se destruye sino se presenta una propuesta que fortalece al activismo político y lo llena de la coherencia que señala ausente en lo actualmente dominante.